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EL POR QUÉ DEL CULTO A LA SANTA FAZ

El culto a la Santa Faz, tiene un triple fin: primero, hacer que crezca de día en día en la mente de los fieles el recuerdo de la Pasión del Salvador; segundo, excitar en sus corazones un intenso dolor de los pecados; tercero, encender en sus almas un ardiente deseo de reparar las injurias inferidas a la Divina Majestad.
Esta tierna devoción, que según la tradición parece haber instituido el mismo Señor, el día de su muerte, imprimiendo milagrosamente su Efigie ensangrentada en el velo de la Verónica, ha sido conocida y practicada siempre en la Iglesia Católica. El santo sudario es venerado en Roma, con especiales muestras de amor y confianza y se expone varias veces durante el año al culto público, dándose con él la bendición solemne a los fieles. Los Soberanos Pontífices han concedido numerosas indulgencias a los que visitan devotamente esta insigne reliquia.
Varios fueron los Santos que se distinguieron por su devoción a la Santa Faz y lograron por este medio frutos de santidad muy copiosos; entre ellos merecen citarse San Agustín, San Bernardo, Santa Gertrudis, Santa Matilde y ya más cerca de nosotros Santa Teresita del Niño Jesús.

Esta devoción ha tomado en estos últimos tiempos un desarrollo considerable. Es un soplo del Espíritu Santo que parece pasar sobre todo el universo católico; es un remedio providencial ofrecido al mundo para combatir los estragos de la impiedad y prevenirnos contra el justo castigo de nuestros pecados.
Las magníficas y consoladoras promesas de Nuestro Señor, confirmadas por una feliz experiencia, muestran cuán agradable es a Dios y útil a todos los cristianos el culto a la Santa Faz. ¡Cuántas luces sobrenaturales, cuántas conversiones inesperadas, cuántas gracias especiales se han obtenido por este medio!
Conviene notar que Nuestro Señor en ninguna parte de su sagrado cuerpo padeció tan malos tratamientos, ultrajes e ignominias como en su Rostro y que ninguna circunstancia de la Pasión fue tan claramente anunciada por los profetas, ni tan minuciosamente relatada por los evangelistas. Ciertamente estos pormenores no han sido consignados en las Escrituras sin un designio particular de Dios. Ellos nos invitan a dar un lugar preferente a los dolores de la Santa Faz, cuando meditamos los misterios dolorosos del Redentor.
Cristianos, que tenéis en gran estima la gloria de Dios y la salvación del prójimo, acudid con profunda reverencia, rogad con confianza absoluta delante de la Faz dolorosa y humillada de nuestro Salvador. En reparación de todas las impiedades del mundo, ofreced al Padre Eterno esta Faz adorable, con sus tristezas, sus lágrimas, sus cardenales, sus llagas, su sangre y sus afrentas.
De este modo glorificaréis a Dios, obtendréis la conversión de tus hermanos, contribuiréis poderosamente a la nueva evangelización y participaréis de las espléndidas recompensas que ofrece el Señor a los devotos de su Santa Faz.





ACTO DE DESAGRAVIO A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Señor Jesús, humildemente postrados ante tu presencia, deseamos rendirte el homenaje de alabanza y amor que Te mereces. Queremos reparar los pecados y blasfemias de nuestra generación contra ti, Hijo de Dios, y contra el hombre, hijo de Dios por participación de tu vida. Somos testigos de las monstruosidades que a diario se comenten y de las consecuencias que traen y pueden traer sobre nuestra sociedad y nuestras familias. Vemos a nuestro alrededor cómo la ley de Dios se menosprecia; la misión de la Iglesia se ignora cuando no se persigue; tu santo nombre es negado y blasfemado; el culto abandonado. Se persigue lo que es religioso y los salivazos y bofetadas de tu Pasión se renuevan en los insultos que se dirigen contra Ti. Perdónanos Señor por estos crímenes. ¡Ojalá pudiéramos compensarlos con nuestra súplica fervorosa! Pero también somos pecadores. Sólo podemos ofrecer a Tu Padre a Ti mismo, que te has dignado ser nuestro abogado y víctima. Padre celestial, mira la Faz de tu Hijo. Mira las llagas que le desfiguran, las lágrimas que se escapan de sus ojos amoratados por los golpes, los sudores que la inundan, la sangre que corre hilo a hilo por sus mejillas tumefactas. Contempla, Padre nuestro, su invencible paciencia y su inalterable mansedumbre; su ternura infinita y su bondad misericordiosa, Escucha su grito suplicante cuando te ruega por los que le maldicen y ultrajan. Muévete a compasión, ten piedad de nosotros y perdónanos. Haz, en fin, que ante su Divina Faz quienes creemos y respetamos tu Nombre le amemos más y quienes le ignoran o le odian se convierta y vivan. Amén.





LETANÍAS A LA SANTA FAZ

Señor, tened piedad de nosotros./Señor, tened piedad de nosotros. /Cristo, tened piedad de nosotros./ Cristo, tened piedad de nosotros Señor, tened piedad de nosotros./Señor, tened piedad de nosotros. Cristo, escúchanos/ Cristo, escúchanos
(a partir de aquí se responde Ten piedad de nosotros)
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable fue contemplada con profundo respeto por María y. José, cuando te vieron por primera vez,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable llenó de gozo en el establo Belén a los ángeles, a los pastores y a los Magos,
-¡Oh Jesús! en cuya Faz adorable repararon el santo anciano Simeón y Ana la profetisa,
-Oh Jesús! cuya Faz adorable sonrió durante tu santa infancia,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable llenó de admiración a los doctores de la Ley, cuando fuiste al templo a los doce años,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable brilló durante su vida mortal con toda la nobleza de su humanidad y la trascendencia de la divinidad,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable es contemplada por los Ángeles,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable es venerada de los Santos,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable es la obra maestra del Espíritu Santo,
-¡ Oh Jesús! cuya Faz adorable fue las delicias de María y José,
-i Oh Jesús! cuya Faz adorable es el espejo inefable de las perfecciones divinas,
-¡Oh cuya Faz adorable posee una belleza siempre antigua y siempre nueva,
-i Oh Jesús! cuya Faz adorable aplaca la cólera de Dios,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable hace temblar a los demonios,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable es tesoro de inagotables gracias y bendiciones,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable fue expuesta en el desierto a los rigores de la intemperie,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable fue abrasada por los ardores del sol y bañada de sudor en los viajes,
-¡ Oh Jesús! cuya Faz adorable tenia una expresión totalmente divina,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable llena de modestia y de dulzura, atraía a los justos y a los pecadores,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable besaba santamente a los niños, después de haberlos bendecido,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable se turbó y lloró ante la tumba de Lázaro,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable se tornó resplandeciente como el sol y radiante de gloria sobre el monte Tabor;
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable se contristó a la vista de Jerusalén y derramó lágrimas sobre aquella ciudad ingrata,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable se prosterno en tierra en el huerto de los Olivos y sintió la confusión de nuestros pecados,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable se cubrió de sudor de sangre,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable fue besada por Judas,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable llenó de terror a los soldados y los derribó en tierra,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable fue abofeteada por un infame criado, cubierta con velo de ignominia y profanada por las manos sacrílegas de tus enemigos,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable fue escupida y maltratada con tantos bofetones y golpes,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable hirió con su divina mirada el corazón el San Pedro, con dardo de dolor y de amor,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable fue humillada por nosotros en los tribunales de Jerusalén,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable conservó su serenidad cuando Pilatos pronunció la injusta sentencia,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable cubierta de sudor y de sangre, cayó en el lodo bajo el enorme peso de la cruz,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable merece todos nuestros respetos, nuestros homenajes y nuestras adoraciones,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable fue enjugada con un sudario por la piadosa Verónica, en el camino del Calvario,
-¡Oh Jesús! cuya, Faz adorable fue coronada de espinas,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable derramó lágrimas de sangre,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable tuvo la divina boca amargada con hiel y vinagre,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable tuvo los cabellos y la barba arrancados por los verdugos,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable llegó a parecerse a la de un leproso,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable se escureció con la horrenda nube de los pecados del mundo,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable se cubrió con las tristes sombras de la muerte,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable fue lavada y perfumada por María y las santas mujeres y cubierta con un sudario,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable fue encerrada en el sepulcro,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable apareció toda resplandeciente de gloria y de hermosura el día de la Resurrección,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable estuvo deslumbrante el día feliz de la Ascensión,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable está oculta en la Eucaristía,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable aparecerá al fin de los tiempos con gran poder y majestad,
-iOh Jesús! cuya Faz adorable hará temblar a los pecadores,
-¡Oh Jesús! cuya Faz adorable llenará a los justos de alegría por toda la eternidad,
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo/ perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo/escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.


ORACION
Te rogamos, Señor, por medio del Corazón Inmaculado de María, que por la virtud de tu Santa Faz, repares y restaures en mí y en todos los hombres tu imagen desfigurada por el pecado. Amén








ALABANZAS A LA SANTA FAZ

Que Jesús sea bendito.
Bendita sea la Santa Faz de Jesús.
Bendita sea la Santa Faz en la majestad de sus rasgos celestiales.
Bendita sea la Santa Faz en todas las palabras salidas de su divina boca.
Bendita sea la Santa Faz en todas las miradas de sus ojos.
Bendita sea la Santa Faz en la Transfiguración del Tabor.
Bendita sea la anta Faz en las fatigas de su apostolado.
Bendita sea la Santa Faz en el sudor de sangre de su agonía.
Bendita sea la Santa Faz en las humillaciones de la Pasión.
Bendita sea la Santa Faz en los dolores de la muerte.
Bendita sea la Santa Faz en la gloria de la Resurrección.
Bendita sea la Santa Faz en los esplendores de la luz eterna.






ALABANZAS ALTERNADAS A LA SANTA FAZ

¡Que el Nombre adorabilísimo del Señor sea glorificado por todos los siglos!
¡Que el Nombre adorabilísimo del Señor sea glorificado por todos los siglos!
¡Que el santo día del Señor sea santificado por todos los hombres!
¡Que el santo día del Señor sea santificado por todos los hombres !
¡Que la Santa Faz de Jesús sea amada por todos los corazones!
¡Que la Santa Paz de Jesús sea amada por todos los corazones!
¡Que la santa Iglesia, nuestra madre, sea exaltada en toda la tierra!
¡Que la santa Iglesia, nuestra madre, sea exaltada en toda la tierra!
¡ Que nuestro santo Padre, el Papa, sea venerado por todos los pueblos!
¡Qué nuestro santo Padre, el Papa, sea venerado por todos los pueblos!
Señor, mostrad tu Faz y seremos salvos.
Señor, mostrad tu Faz y seremos salvos.
¡Así sea! ¡Así sea!
¡Así sea!¡Así sea!





ORACION DE SANTA TERESITA A LA SANTA FAZ

¡Faz adorable de Jesús. única hermosura que arrebata mi corazón! Dígnate imprimir en mí tu divina semejanza, para que no puedas mirar el alma de tu pequeñita esposa sin mirarte a ti mismo. ¡Oh Amado mío! Por tu amor acepto no ver aquí abajo la blandura de tu mirada ni sentir el inefable beso de tus labios, pero te suplico que me abrases con tu amor, el cual me consuma rápidamente y conduzca pronto a tu presencia.
Vivir de amor es enjugar tu Rostro e implorar el perdón de los pecadores. ¡Oh, cuántas gracias he recibido, durante mi vida, de esta Santa Faz!
Santa Teresa de la Santa Faz





ORACIÓN DE S. S. PIO IX

¡Oh Jesús mío! miradnos con ojos de compasión; volved tu Rostro hacia cada uno de nosotros como lo hiciste con la Verónica, no para que te veamos con los ojos corporales, pues no lo merecemos, mas volvedlo hacia nuestros corazones, a fin de que acordándonos de Ti, podamos siempre sacar de este manantial de pureza el vigor necesario para librar los combates que debemos aún sostener.






ACTO DE ADMIRACION CONTEMPLANDO LA SANTA FAZ

¡Oh Señor! ¿por qué has impreso tu Santa Faz, tal como la teníais en el triste y lastimoso estado de tu Pasión? ¿Por qué no la has pintado con esos rasgos encantadores que robaban los corazones, o con el radiante esplendor que tenía sobre el Tabor, el día de tu gloriosa Transfiguración? Parece que tu admirable hermosura nos habría causado mayor encanto y amor hacia Ti y que habría inspirado mas respeto la majestad de tu Rostro. ¿No habría tenido tu augusta frente más gracia, adornada con corona de luz, o con preciosa diadema, que bajo un tejido de erizadas espinas?
Pero no ¡divino Salvador! tu Faz resplandeciente de gloria está reservada para ser eternamente la causa de la alegría de los bienaventurados habitantes del Paraíso, mientras que tu Rostro desfigurado por las ignominias de la Pasión debe ser el objeto ordinario de nuestra veneración aquí abajo, y el modelo que debemos imitar. Sabemos por experiencia  cotidiana que esta devoción es muy eficaz para encender tu amor en nuestros corazones, para animarnos a la práctica de todas las virtudes, y para hacernos evitar el pecado. Concedednos, pues, la gracia ¡oh amable Salvador! de. compartir de tal manera tus sufrimientos sobre la tierra, que merezcamos participar un día de tu triunfo en el cielo. Amén.





MEDITACIONES SOBRE LA SANTA FAZ PARA LOS DIAS DE REPARACION

PRIMERA MEDITACIÓN

LA PRIMERA MIRADA DE LA SANTA FAZ

Evocación.
Portal de Belén. Nacimiento de Jesús.
Lección.
No se puede con palabras explicar, ni con entendimiento humano comprender el gozo que la purísima Virgen tuvo en aquel punto, y la admiración y estupor que le causó ver al que sabía era verdadero Dios, tan abatido y humillado; y postrándose delante de El, con profundísima reverencia, dicen que dijo: -Bienvenido seáis venido, mi Dios y mi Señor y mi Hijo; y así le adoró y besó los pies como a Dios, la mano como a su Señor, y el Rostro como a su Hijo.(Fr. L. de Granada, Meditaciones).
Meditación.
iFaz adorable de Jesús recién nacido! Al sentir aquel virginal beso de la más pura y más santa de todas las madres, tus ojos debieron de mirarse en los suyos; y aquella tu primera mirada penetraría hasta el Inmaculado Corazón de María, y quedaría allí prendida como preciosísima joya. Mas aquella tu primera mirada iluminó el misterio grandioso de nuestra Redención, en cuyo maravilloso cuadro estaba yo, pues el Hijo de Dios se ofreció al Padre, como víctima, por todos y cada uno de los hombres, teniéndonos a todos presentes en su mente. Aquellos primeros destellos, ¡Faz amable!, aquellos fulgores de tu primera mirada, envolvieron, pues, a mi alma y penetraron en ella, manifestándose en el bautismo como llama de la divina gracia. Y yo, ¡Faz sagrada!, ahogué con mis pecados aquella llama de tu gracia.
Súplica.
¡Faz adorable de Jesús recién nacido! Derrama sobre mi alma siquiera un pálido rayo de la divina luz de tu mirada misericordiosa, para que, por la penitencia, le sea devuelta aquella perdida gracia.





SSEGUNDA MEDITACIÓN

LA SANTA FAZ DA GLORIA A DIOS

Evocación.
En aquella noche un ángel se apareció a unos pastores que velaban junto a sus rebaños.
Lección.
"Díjoles entonces el ángel: -No temáis, pues vengo a darte una noticia de grandísimo gozo para todo el pueblo. Y es que hoy te ha nacido en la ciudad de David el Salvador, que es el Cristo, el Señor... Vinieron, pues, a toda prisa, y hallaron a María y a José, y al Niño reclinado en un pesebre. Y viéndole, se convencieron de cuanto se les había dicho de este Niño; y todos los que supieron el suceso se maravillaron de lo que los pastores les habían contado." (Luc., II, 8-20.) Meditación. ¡Faz adorable de Jesús en el pesebre! Con sólo contemplarte unos instantes, aquellos pastores se convencieron de que, tal como se lo había dicho el ángel, hallábanse ante el Salvador, el Cristo y el Señor. ¿Con qué celestial sonrisa les miraste, para que se maravillaran todos los que les oyeron referir el suceso? Todo en el universo da gloria a Dios: el cielo con sus millones de refulgentes astros, y la tierra con toda la hermosura de la naturaleza. Ti mismo, Jesús mío, viniste al mundo para dar gloria al Eterno Padre con el misterio de nuestra redención. Por esto los ángeles se presentaron a aquellas rústicas gentes entonando "¡Gloria a Dios en las alturas!..." Y tu Rostro adorable, Redentor mío, ante aquellos pastores glorificó a Dios. Y ¿qué hago yo para dar gloria a Dios?
Súplica.
¡Faz adorable de Jesús! Cuando el Todopoderoso tenga a bien llamar a mi alma, otórgame una sonrisa como aquella que convenció a los pastores de que aquel Niño era el Salvador, el Cristo y el Señor.




TERCERA MEDITACIÓN

LA SANTA FAZ, REVELACION DEL ESPIRITU SANTO

Evocación.
Jesús en brazos de su Madre entra por primera vez en el templo.
Lección.
"Había por entonces en Jerusalén un hombre justo y temeroso del Señor, llamado Simeón, el cual esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. El Espíritu Santo le había revelado que no había de morir antes de ver al Cristo del Señor. Así vino por su inspiración al templo. Y al entrar con el Niño Jesús sus padres, para practicar con él lo prescrito por la Ley, tomando Simeón en sus brazos al Niño, bendijo a Dios diciendo: -Ahora, Señor, sacas en paz de este mundo a tu siervo según tu promesa, porque mis ojos han visto al Salvador que nos has dado..."(Luc., 11, 22 - 30).
Meditación.
¡Faz adorable de Jesús! El Espíritu Santo moraba en Simeón, y así, inspirado por El, fué al templo; y llegando hasta tu presencia, en unos instantes de arrobamiento bendijo a Dios por haberle concedido merced tan grande, como otra igual no podía esperar ya acá en la tierra. También llevo yo conmigo al Espíritu Santo; lo recibí con el sacramento del bautismo, y mi cuerpo es templo suyo, donde El habita. Y con todo, no oigo la inspiración suya, como la oyó Simeón, que me lleve a encontrar eficazmente al Salvador. ¿Será, quizá, que mi alma está sorda? ¿Es que el torbellino del mundo la aturde y la turba?
Súplica
¡Faz adorable de Jesús! Atrae hacia Ti mi alma, por la fuerza de la fe, para que te adore y te bendiga por todo el resto de mi vida, y te pueda contemplar con todo tu divino esplendor y adorarte eternamente en el cielo.




CUARTA MEDITACIÓN

LA SANTA FAZ, INCOMPRENDIDA

Evocación.
José y María han perdido al Niño Jesús.
Lección.
"Y al cabo de tres días le hallaron en el templo, sentado entre los doctores... Y al verle, sus padres quedaron maravillados; y su madre le dijo: -¡Hijo! ¿Por qué te has portado así con nosotros? Mira cómo tu padre y yo, llenos de aflicción, te hemos andado buscando. Y él les respondió: -¿Cómo es que me buscabais? ¿No sabíais que yo debo emplearme en las cosas que miran al servicio de mi Padre? Mas ellos no comprendieron el sentido de tal respuesta."(Luc., 11, 46-50.)
Meditación.
¡Faz adorable de Jesús! El Inmaculado Corazón de María, aun estando toda ella llena de gracia, no pudo penetrar el misterio de que ocultabas tras tu Rostro de niño, al quedarte en Jerusalén sin su conocimiento, y así no comprendió el sentido de aquellas palabras. Distraída mi alma en el camino de la vida, donde no faltan visualidades atractivas ni voces gratas a nuestros oídos, en más de una ocasión se había dado cuenta de que Tu, Señor. no estabas a su lado; de que sus oraciones brotaban de sus labios frías y marchitas; de que sus momentos eucarísticos eran como cauces pedregosos de arroyos sin una gota de agua; y el desconsuelo amenazaba adueñarse de ella. Mas cerrando los ojos y dejándose conducir por el amor, te ha hallado de nuevo.
Súplica.
iFaz adorable de Jesús! Que el amor no se apague jamás en mi corazón, para que su llama me ilumine en los momentos de oscuridad que tengáis a bien hacerme pasar.




QUINTA MEDITACION

A LOS PIES DE JESÚS


Evocación.
Comiendo Jesús en casa de Simón, Magdalena cae a sus pies y se los riega con sus lágrimas.
Lección.
"Y volviéndose a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? He entrado en tu casa, y no me has dado agua a los pies; mas ésta me los ha regado con lágrimas, y me los ha enjugado con sus cabellos. No me has dado el ósculo, pero ésta, desde que ha entrado, no ha cesado de besar mis pies. No has ungido mi cabeza con óleo, y esta mujer ha ungido mis pies con sus perfumes. Por lo cual te digo que se le perdonan sus muchos pecados, porque ha amado mucho, porque aquel a quien se perdona menos, ama menos... En seguida dijo a la mujer: -Perdonados te son tus pecados... Tu fe te ha salvado. Vete en paz."(Luc., VII, 44 - 50.)
Meditación.
iFaz adorable de Jesús! Magdalena, arrepentida, amó mucho al Maestro. Tanto hubo de amarle que, sacrificándolo todo y aguantando las miradas burlonas y los comentarios maliciosos de los que habían sido los componentes de su cortejo, penetró en la casa de Simón, y arrojándose a los pies del Maestro, se los bañó con lágrimas de dolor, se los besó reverentemente, se los enjugó con su cabellera, y derramó sobre ellos el perfume de un precioso frasco. Con ello mereció, iOh divino Rostro del Salvador!, que, lejos de apartar de ella tus ojos con repulsión o con menosprecio, la mirases con toda la misericordia de tu corazón, y le fuesen perdonados sus pecados.
Súplica.
¡Faz adorable de Jesús! Mi alma, dolorida y arrepentida, se postra ante Ti. en súplica de que te dignéis inclinar hacia ella tus dulcísimos ojos, y le otorguéis, con tu misericordiosa mirada, el perdón de sus pecados.





SEXTA MEDITACION

LA SANTA FAZ ESPLENDOROSA


Evocación.
Jesús da una muestra de su dignidad a sus discípulos predilectos.
lección.
"Seis días después, tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano; y subiendo con ellos solos a un alto monte, se transfiguró en su presencia, de modo que su Rostro se puso resplandeciente como el sol, y sus vestidos, blancos como la nieve. Y al mismo tiempo se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo a Jesús: -Señor, bien será que nos quedemos aquí; si te parece levantaremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Y estando todavía hablando Pedro, una nube resplandeciente vino a cubrirlos, y al mismo instante resonó desde la nube una voz que decía: -Este es mi Hijo muy amado, en el cual tengo todas mis complacencias escuchadle.
Meditación.
¡Faz adorable de Jesús! Al contemplarte Pedro transfigurada, reflejando el sol de tu divinidad, juzgó que ya nada más hermoso y sublime podía deleitar su vista, ni otro más delicioso bienestar podía experimentar, su alma; y en un arranque de su impetuosa ingenuidad, propuso que permanecieses allí indefinidamente. Pero el eco de aquellas palabras del Omnipotente, que vinieron a cortar las de Pedro, resuena y resonará eternamente en el fondo de todas las almas. Aquel Hijo muy amado es Jesús, mi Señor y mi Dios; mi Salvador; mi guía y mi consuelo. Y, sin embargo, ¿tengo en El puestas todas mis complacencias? ¿No tengo otras cosas que me complacen más? ¿No escucho con preferencia otras voces, en vez de escuchar la suya?
Súplica.
¡Faz adorable de Jesús! Déjame vislumbrar al menos un débil rayo de tu esplendor glorioso, para que, deslumbrada y absorta mi alma, es diga como Pedro: ¡Qué bien se está aquí! Quedémonos, Señor.




SEPTIMA MEDITACIÓN

EL BESO TRAIDOR

Evocación.
El beso de Judas. Terminada su oración en el huerto, Jesús, al ver llegar la turba que va a prenderle, despierta a los Apóstoles.
Lección,
Cuando aun estaba Jesús hablando, llegó Judas Iscariote, uno de los doce, y, acercándose a su Maestro, le dijo: -¡Salve, Maestro! Y te dió un beso." Jesús no hizo siquiera ademán de retirar su rostro; y no sólo soportó con humildad la injuria de aquel beso infame, sino que, en un destello de su infinita bondad, le dijo a Judas: -Amigo, ¿a qué has venido? ¿Con un beso entregas al Hijo del Hombre!"(P. Vilariño, S. J., .Vida de N. S. J.»
Meditación.
iFaz adorable de Jesús! El beso de Judas fue el primero y el mayor de los ultrajes que se te infirieron. Las manchas de sangre y de polvo, los salivazos y las bofetadas que luego te enturbiaron y desfiguraron, eran las huellas del odio de tus implacables enemigos; pero aquel beso fué el sello de la venta del Hijo de Dios por un puñado de monedas. Y, sin embargo, Jesús mío, permitiste que Judas juntara su rostro al tu y le manchara con sus inmundos labios. Y es que tu misericordia es tan grande y tu amor tan ardiente, que bien puedo suponer que llamaste amigo al que te iba a entregar a los esbirros, y le permitiste que te besara, con el intento de despertar el amor en su corazón, y darle ocasión de aproximarse al tuyo, para que pudiese así escuchar sus amorosos latidos. Pero el Iscariote cerró sus oídos. Por la Eucaristía viene tu corazón, no sólo a aproximarse al mío, sino a fundirse en él; y verdad es, Señor, que los latidos del mío por las cosas del mundo, me impiden oír los del tuyo.
Súplica.
iFaz adorable de Jesús! Permíteme que reverentemente bese yo tu angustiada frente.





OCTAVA MEDITACIÓN

LA VERÓNICA


Evocación.
Camino del Calvario. Fatigado y sudoroso, Jesús se detiene unos instantes.
Lección. "Esta fué buena ocasión para que una piadosa mujer, llamada Verónica, viéndole el Rostro tan escurecido con la sangre mezclada con el sudor, se llegara, sin que nadie se lo estorbase, con toda reverencia y compasión, a limpiárselo con un lienzo blanco de tres dobleces que traía; y en todas tres, con particular milagro, quedó impreso y señalado el Rostro divino del Salvador; dejándole el Señor este regalo en pago del que de ella recibía."(P. L. de la Palma, S. J., -La Sagrada Pasión).
Meditación.
iFaz adorable de Jesús! Al estamparte por tres veces en el lienzo de Verónica, le probaste, por tres veces también, tu agradecimiento y tu amor. Podías, Jesús mío, haber dejado en el lienzo de Verónica impresa tu Faz radiante y gloriosa, como se la mostraste a aquellos tres discípulos en el Tabor; o, al menos, podías haber estampado los rasgos de amor y de complacencia que debieron destacarse en tu semblante en el milagro de la multiplicación de los panes, realizado por dos veces, como demostración de lo que te agrada velar por aquellos que sólo en Ti confían y a Ti se entregan. Pero quisiste dejarnos tu Faz angustiada, ultrajada y manchada, para que no olvidemos nunca el precio de nuestra redención. Y, sin embargo, ¡cuántas veces se borra de mi mente tu Faz de angustia y de tristeza, para no ver sino lo que el mundo engañoso pone ante mis ojos!
Súplica.
iFaz adorable de Jesús! Deja que con el triple lienzo de mis oraciones, de mis pensamientos y de mis actos de reparación, acuda a enjugarte, y quede tu imagen eternamente estampada en las tres potencias de mi alma: en mi memoria, en mi entendimiento y en mi voluntad.




NOVENA MEDITACION

SU ÚLTIMA PALABRA

Evocación.
Cumbre del Gólgota. .Jesucristo, clavado en la cruz, agoniza.
Lección.
"Viéronle entonces que, afirmándose en la cruz, levantó su frente al cielo, abrió sus ojos serenos, sonrió lleno de confianza, y no como quien muere, sino como quiten sale a su triunfo; no como quien se rinde a la muerte, sino como quien es dueño de la muerte y de la vida, dio un tremendo grito, que resonó en todo el Calvario, y dijo: -¡Padre!, en tus manos encomiendo mi espíritu. Inclinó entonces la cabeza, y murió” P. Vilariño, S. J.-Vida de N. S. J.)
Meditación.
¡Faz adorable de Jesús! Adorable eres de un modo especial en aquel supremo instante en que, alzada la frente al cielo y abiertos los ojos, con una sonrisa que debió de ser un destello de tu gozo al dar fin a la incomprensible obra de nuestra redención, pusiste tu alma en manos del Eterno Padre. Agobiado bajo el peso de todos los pecados de los hombres, contándose los míos entre ellos, te sentiste, Jesús mío, por un momento, desamparado, como el samaritano maltrecho tendido al borde del camino. Mas pronto tu Divinidad dejó sentir de nuevo su omnipotencia; y haciendo un último esfuerzo tu naturaleza humana agonizante, diste patente prueba de absoluta e inconmovible confianza en el Eterno Padre, poniendo tu alma en sus manos. ¡Cuántas veces, Dios mío, mi alma se ha sentido también desamparada!
Súplica.
¡Faz adorable de Jesús! Que de mi corazón salga una real y firme entrega en las manos del Omnipotente; un abandono de todo lo que no sea agradarte y glorificarte ahora y siempre, para poderte poseer por toda la eternidad.





DÉCIMA MEDITACIÓN-

JUNTASE ROSTRO CON ROSTRO

Evocación.
Descenso de la cruz. María recibe en su regazo el cuerpo examine de Jesús.
Lección.
"Cuando la Virgen tuvo a su Hijo en sus brazos, ¿qué lengua podrá explicar lo que sintió?... Se abrazó la Madre con aquel cuerpo despedazado y le apretó fuertemente en su pecho; sólo para esto le quedaban fuerzas. Mete su cara entre las espinas de la sagrada cabeza; juntase rostro con rostro; tiñese la cara de la Madre con la sangre del Hijo, y se riega la del Hijo con las lágrimas de la Madre. ¡Dulce Madre! Ya no te aprovecha mirarle a la cara, porque sus ojos han perdido la luz..." (Fr. L. de Granada, Meditaciones)
Meditación.
¡Faz adorable de Jesús! Tu Madre, con sus lágrimas, te limpió y te dejó tan pura como cuando te dió el primer beso allá en el portal de Belén. María fue, pues, quien realizó el más grande y más completo acto de reparación. En el esplendoroso trono de su regazo fuiste recibido, Jesús mío, como Príncipe que vuelve victorioso y lleno de gloria. De los brazos de la cruz, donde alcanzaste la victoria contra el pecado v la muerte de las almas, pasaste a los de tu Santísima Madre. Su rostro, bañado en lágrimas, se juntó con el tuyo ensangrentado, manchado y empalidecido por la muerte y un beso de maternal y reverente amor los hizo resplandecer a los dos, pues la victoria del Hijo Redentor del mundo era la gloria de la madre, consagrada por el mismo Hijo como mediadora y abogada, como Madre también de todos los hombres.
Súplica.
 ¡Adorable Jesús! Que por conducto de nuestra Madre la Santísima Virgen suban mis lágrimas de dolor para limpiarte de tantas manchas como te enturbian, y mis oraciones lleguen al trono del Altísimo en súplica de la conversión y del perdón de los blasfemos.



UNDÉCIMA MEDITACIÓN

LA SANTA FAZ NO ES RECONOCIDA

Evocación.
Caída de la tarde del domingo de Resurrección.
Lección.
"En este mismo día, dos de los discípulos iban a una aldea llamada Emaús... Y mientras iban conversando entre sí, Jesús, acercándoseles, caminaba con ellos; mas sus ojos estaban como deslumbrados para que no le reconocieran... En esto llegaron cerca de la aldea adonde iban, y él hizo ademán de seguir adelante. Mas le detuvieron por la fuerza, diciéndole: -Quédate con nosotros, porque ya es tarde, y el día va ya de caída. Entró, pues, con ellos. y estando junto a la mesa, tomo el pan, lo bendijo y, habiéndolo partido, se lo dió. Con lo cual se les abrieron los ojos y le conocieron. Mas el desapareció de su vista." (Luc., XXIV; 13 - 15.)
Meditación.
¡Faz adorable de Jesús! No quisiste ser reconocida por aquellos discípulos hasta que llegó el momento de partir el pan, que fue recordarles el Sacramento Eucarístico. Y es que amas tanto a los hombres, Jesús mío, que se diría que no sabes apartarte de nosotros. Apenas resucitado, te apresuraste a ir en busca de aquellos que eran tus seres más queridos. A la Santísima Virgen, a María Magdalena, a las mujeres que la acompañaban, a Pedro y a aquellos discípulos que caminaban hacia Emaús. Y para no apartarte de nosotros, obraste el mayor y más estupendo de los milagros en la cena con que te despediste de tus Apóstoles. Permaneces en el sagrario, que es permanecer entre nosotros, y permaneces oculto para no deslumbrarnos. En cambio, nosotros nos apartamos de Ti, atraídos por el mundo y por nuestro amor propio.
Súplica.
iFaz adorable de Jesús! Por cuanto muchas veces has caminado junto a mí por el camino de la vida, y no te he reconocido, te suplico que, partiendo y ofreciéndome el pan de tus amarguras, te reconozca y te ame.




DUOCÉCIMA MEDITACIÓN

OCASO Y AURORA DE LA SANTA FAZ

Evocación.
Monte Olivete. Jesús rodeado por su Madre, sus Apóstoles y sus discípulos.
Lección.
"Y levantando las manos, les echo su bendición. Y mientras los bendecía, se fue elevando a la vista de ellos por los aíres, hasta que una nube lo cubrió a sus ojos. Estando atentos a mirar como iba subiendo, he aquí que aparecieron dos personajes con vestiduras blancas, los cuales les dijeron: Varones de Galilea, ¿por qué estáis mirando al cielo? Ese Jesús, que, separándose de vosotros, se ha subido al cielo, volverá de la misma forma que le acabáis de ver subir allá." (Act., 1, 3-12; Luc., XXIV; 50-53.)
Meditación.
¡Faz adorable de Jesús! Maravillados del prodigioso espectáculo de la Ascensión del Maestro al cielo, los Apóstoles quedaron atónitos y extasiados, contemplando cómo aquel Rostro deslumbrante se iba alejando. También tu divino Rostro, Jesús mío, se esfuma, se aleja de mí y se oculta tras las nubes de mi amor propio, de mi orgullo o de mi falta de caridad. Mas yo sé que ese mismo Jesús cuyo rostro he visto desaparecer, volverá un día para pedirme estrecha cuenta de mis actos, de mis palabras y de mis pensamientos; de cómo he empleado las facultades que me ha dado a título de depósito; de cómo he cumplido sus preceptos; de cómo le he amado a El, y cómo he amado a mi prójimo; de qué he hecho para corresponder a lo que El hizo por mí; y de cuántas gotas de sudor y de sangre he enjugado de su angustioso rostro.
Súplica.
¡Faz adorable de Jesús! Yo creo firmemente que del mismo modo que, como el sol en su ocaso, te ocultaste para los hombres, lo mismo que el sol también volverás a amanecer tras una esplendorosa aurora, para juzgarnos; y por los méritos de tu preciosa sangre, confío en tu misericordia divina para salvar mi alma.








TRIDUO A LA SANTA FAZ

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

SSeñor mío, Dios mío y Jesús mío; te llamo de este modo, que mucho ha de complacerte, pues fue como únicamente tu Madre la Santísima Virgen debió de llamarte, desde que el Ángel le anunció el misterio de tu encarnación, hasta que exhalaste el último suspiro en la cruz; y te ruego que inclines hacia mí tu amable Rostro para que, postrándome ante él, le invoque con estas palabras que salen de mi corazón: ¡Faz amable l ¡Faz adorable! Yo te veo entristecida y apenada por la ingratitud de los hombres, que te insultaron y te escarnecieron; te escupieron y te coronaron de espinas, porque les predicaste la doctrina del amor, y te ofreciste al Eterno Padre por su redención. Te veo enturbiada y manchada por el sudor, la sangre, el polvo y los salivazos; y al impulso de mi corazón, corro, como corrió Verónica, a enjugarte y a limpiarte con el lienzo de mis oraciones y de mis escasas virtudes. Faz santísima, que tu imagen quede impresa, esculpida en mi corazón para siempre, a fin de que jamás deje de contemplarte y de adorarte. Y Tú, Dios Todopoderoso, concédeme la salvación de mi alma, y la gracia que te pido en este triduo. AMÉN




DIA PRIMERO EN EL CENÁCULO

PPartiendo un pan con tus divinas manos, Señor, lo distribuiste entre tus discípulos diciéndoles: "Tomad y comed. Esto es mi Cuerpo". Y así se realizó el más grandioso de los milagros que has hecho en la Iglesia. Al pronunciar aquellas sencillas palabras, tu rostro, Señor, debió de iluminarse con un raudal de luz divina, de la luz irradiada por el Todopoderoso, en su gozo sobrenatural de verse glorificado por su Hijo, en un acto que tan sólo su infinita inteligencia podía concebir, y únicamente su omnipotencia era capaz de realizar.¡Qué grandiosidad y qué sublimidad se descubren en el Sacramento de la Eucaristía! Y el amor, sólo el amor desbordando de tu corazón, Jesús mío, fué el inspirador de aquel estupendo prodigio que "con gran anhelo" deseabais realizar. Señor, yo no soy digno; pero con una palabra nada más, salida de tus divinos labios, con una palabra de perdón, que yo te imploro, será purificada mi alma. Amén.
PETICION.-Tres Padrenuestros en honor de la santa Faz.
Jaculatoria: ¡Muéstranos, Señor, tu Faz, y seremos salvos!

ORACIÓN FINAL
Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo; por aquel primer acto de reparación realizado por Verónica en el rostro de nuestro Redentor, y por todos cuantos recibe la Santa Faz, de los que la veneramos y adoramos, otórganos el perdón de nuestros pecados, y el gozo de contemplarla eternamente en lo(lo su celestial esplendor. Amén.



DIA SEGUNDO Oración (como el primer día).

VVERÓNICA
Benditos mil veces los llantos de Verónica. Movidos por el amor hacia Ti, Jesús mío, amor que floreció en el corazón de aquella santa mujer, ellas cubrieron reverentemente con un velo tu serenísimo Rostro, para enjugar el sudor y la sangre que lo bañaban, y para limpiarlo del polvo y de las inmundicias que lo ensombrecían y lo manchaban. Por el tacto de sus manos, como los ciegos, el alma de Verónica, ciega de amor por Ti, Señor, percibió perfectamente la imagen de tu divino rostro; y así como quedó estampada en los tres pliegues del velo, quedó también impresa para siempre tu Santa Faz en su alma. Dios mío, puesto que mis manos no merecen el favor que otorgaste a las de Verónica, hacedme la merced de infundir en mí un ferviente espíritu de reparación, que jamás se extinga ni se entibie. Amén.
PETICION Y ORACIÓN FINAL(como el primer día)




DIA TERCERO Oración (como el primer día).


JESÚS RECIBE LA CRUZ
Tu naturaleza humana, Jesús mío, pudo nublar y entristecer tu serenísimo Rostro, cuando pusieron en tus manos el madero de nuestra redención. También se había entristecido con tristeza de agonía y de muerte, al hallarte solo con tus tres discípulos entre los olivos de Getsemaní. Pero, a la vista de la cruz, tu divinidad hizo que, en el mismo instante resplandeciera en tu Santa Faz un gozo inefable. Sabías que ibas a dar comienzo al último y más acerbo de los actos de reparación por nuestros pecados. En tu mente estaban grabadas las palabras imponiendo la obligación de tomar su cruz a los que quieran seguirte. Y así tomaste tu la que te presentaba el verdugo; te abrazaste a ella, y la cargaste sobre tus hombros.¡Oh Jesús mío! ¡Cuán mezquinos, cuán insignificantes veo ahora los sacrificios, las mortificaciones y las renuncias que yo he escogido para ofrecértelas en actos de reparación! Sed tu, Señor, en adelante, quien me las imponga. Quiero recibir mi cruz de tus manos. Amén.





21-01-2013
Dios te salve Santa María de Guadalupe llena eres de gracia el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la ahora de nuestra muerte. Amén


Cristiano Católico