El Contexto Histórico
A comienzos del siglo XVII, las tierras del Virreinato del Río de la Plata contaban con escasos templos y centros de oración. Un hacendado portugués radicado en Sumampa (Santiago del Estero) solicitó a un amigo de Brasil que le enviara una imagen de la Purísima Concepción para erigir una pequeña capilla en su estancia. La encomienda constaba de dos pequeñas estatuillas de arcilla cocida que viajaron en carreta desde el puerto de Buenos Aires con dirección al interior del país.
La Primera Aparición
En mayo de 1630, la caravana de carretas hizo una pausa para pernoctar a orillas del Río Luján, en la estancia de Don Rosendo. Al amanecer del día siguiente, cuando los troperos intentaron reiniciar el viaje, los bueyes se negaron rotundamente a mover la carreta que transportaba los cajones con las imágenes. A pesar de aligerar la carga y aplicar la fuerza de varios animales, la estructura permanecía completamente inmóvil.
Los Mensajes y Peticiones
Al retirar uno de los cajones más pequeños de la carreta, los bueyes avanzaron sin ninguna dificultad. Al volver a colocar el cajón dentro, la carreta se trababa de nuevo. Al abrir la caja, descubrieron una pequeña escultura de 38 centímetros que representaba a la Inmaculada Concepción. Todos entendieron la señal divina: la Virgen deseaba permanecer allí para ser venerada por el pueblo humilde y los caminantes del pampa.
Los Milagros o Signos
La custodia de la pequeña imagen fue encomendada a Manuel, un joven siervo conocido popularmente como el "Negro Manuel", quien dedicó el resto de su vida exclusivamente al cuidado de la santísima escultura y a atender a los peregrinos. Durante décadas, la imagen se mantuvo milagrosamente intacta a pesar de los embates del tiempo y la intemperie en la humilde ermita inicial, obrando innumerables curaciones y favores espirituales a quienes la visitaban.
Aprobación y Devoción Actual
El culto a Nuestra Señora de Luján creció rápidamente con la aprobación eclesiástica de las autoridades de Buenos Aires. En 1887, por disposición del Papa León XIII, la imagen fue coronada pontificiamente y en 1930 fue proclamada oficialmente Patrona de Argentina, Paraguay y Uruguay. Actualmente, la gran Basílica Nacional de Luján es uno de los santuarios marianos más importantes de América Latina, recibiendo año a año a millones de peregrinos.