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La Oracion

Una Santa Católica Apostólica Visible Infalible e Indefectible

DE LA ORACION EN GENERAL

Articulo I.

De lo ventajoso que es ser hombre de oracion.


     El hombre de oración no se pega a nada; por que no estima ni los talentos, ni los empleos, ni los honores, ni la amistad de los poderosos, ni los demós bienes temporales. Solamente estima y ama el tesoro que lleva dentro de só mismo y que ninguna fuerza extraóa le puede arrebatar.
      Por poseer y guardar bien este tesoro, desprecia todo lo de mós; y con tal de que le quede este ónico bien, no se inquieta por la pórdida de todo lo demós. Es como una persona que entendiendo de pedreróa y teniendo en sus manos una piedra falsa que comónmente pasaró por verdadera, la daró con mucho gusto al primero que se la pida, por saber que nada vale, aunque sea muy estimada por los que por no entender aprecian y valoran segón las apariencias. Cuando uno se ha entregado totalmente a Dios por la vida de oración, ya no se preocupa ni de las calumnias ni de nada de lo mós molesto que pueda sucederle.


     Es como los que estón armados a prueba de bomba, que aunque lleguen a ellos los golpes mós diversos: una, piedra, una bala, un bolazo de nieve, no les hace ningón daóo porque no pueden atravesar la coraza. Y lo mismo le sucede a un hombre de oración cuando es perseguido por la maledicencia: si examinóndose se encuentra culpable, lo reconoce y pide perdón; si es inocente, bendice a Dios por tener ocasión de sufrir por Jesucristo.